La implantología es una técnica que data de los años 70 desarrollada en Suecia. Consiste en la reposición de dientes perdidos mediante unas raíces artificiales de titanio con forma de tornillo.

El tratamiento se realiza en dos fases. En la primera se colocan los implantes en el hueso en una cirugía realizada con anestesia local. En la segunda fase, transcurridos entre dos y cinco meses, se procede a la colocación de unas piezas protésicas sobre el implante que servirán para fijar a ellas las coronas de los dientes.

Es la técnica de elección cuando se trata de sustituir un diente ausente, ya que evita tallar los dientes adyacentes, o en pacientes que llevan una prótesis removible que no es estable en boca, para lograr que esta quede fijada.